Si estás buscando un postre rápido, económico y delicioso, este postre de quesitos sin horno es para ti. Es una variante suave y cremosa de la clásica tarta de queso, pero sin necesidad de encender el horno. Perfecto para cualquier ocasión, este dulce combina sencillez y sabor en cada bocado. ¡Anímate a prepararlo y sorprende a todos con este manjar!
Ingredientes (para 8-10 porciones):
- 1 litro de leche (la que prefieras)
- 2 sobres de cuajada (aproximadamente 24 g)
- 10 quesitos en porciones
- 250 ml de nata para cocinar (18% de materia grasa)
- 4 cucharadas de fructosa (o 8 cucharadas de azúcar)
- Bizcochitos de azúcar (tipo soletillas o cualquier bizcocho suave)
- Caramelo líquido (cantidad al gusto para cubrir el molde)
Preparación:
- Preparar el molde:
Vierte una cantidad generosa de caramelo líquido en el fondo de un molde. Extiéndelo uniformemente para que cubra toda la base. Reserva. - Disolver la cuajada:
En un vaso, disuelve los sobres de cuajada en un poco de leche fría. Mezcla bien hasta que no queden grumos y reserva. - Derretir los quesitos:
En una cacerola, coloca el resto de la leche junto con la nata y los quesitos. Calienta a fuego medio mientras remueves constantemente para que los quesitos se derritan completamente y la mezcla sea homogénea. - Incorporar la cuajada:
Cuando la mezcla esté a punto de hervir, añade el vaso con la cuajada disuelta. Sigue removiendo hasta que la mezcla vuelva a hervir y espese ligeramente. - Endulzar:
Retira del fuego y añade la fructosa o el azúcar. Remueve bien para que se integre completamente. - Montar el postre:
Vierte la mezcla caliente en el molde caramelizado. Inmediatamente coloca los bizcochitos encima, presionando suavemente para que queden como base. - Dejar enfriar:
Deja que el postre se temple a temperatura ambiente. Una vez que esté casi frío, llévalo al frigorífico y déjalo reposar toda la noche para que cuaje completamente. - Servir:
Al día siguiente, desmolda el postre volcando el molde sobre una fuente plana o una bandeja. Sirve bien frío para disfrutar de toda su textura y sabor.
Este postre es una delicia que puedes adaptar a tus moldes preferidos: si usas uno más bajo y ancho, tendrás una tarta de queso perfecta, ¡y sin horno!