Ingredientes:
- 500 g de harina de trigo
- 150 g de azúcar
- 3 huevos
- 100 ml de aceite de oliva suave
- 50 ml de anís (licor)
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- Ralladura de un limón
- Aceite para freír
- Azúcar extra para espolvorear
Preparación:
- Prepara la masa: En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que se integren bien y la mezcla esté ligeramente espumosa. Añade el aceite de oliva, el anís y la ralladura de limón, y mezcla todo hasta obtener una masa homogénea.
- Agrega la harina y la levadura: Tamiza la harina junto con la levadura en polvo y añádela a la mezcla anterior poco a poco. Amasa hasta que la masa no se pegue a las manos, pero mantenga una textura suave. Si es necesario, añade un poco más de harina, pero ten cuidado de no excederte para que las rosquillas no queden duras.
- Forma las rosquillas: Toma pequeñas porciones de masa y haz cilindros del grosor de un dedo. Une los extremos para formar las rosquillas y colócalas en una bandeja mientras calientas el aceite.
- Fríe las rosquillas: En una sartén profunda, calienta el aceite a temperatura media. Fríe las rosquillas en tandas pequeñas para evitar que se enfríe el aceite. Cocínalas hasta que estén doradas por ambos lados, dándoles la vuelta a mitad de cocción para que queden uniformes.
- Escurre y espolvorea: Saca las rosquillas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Mientras aún estén calientes, pásalas por azúcar para darles un toque dulce y crujiente.
- Deja enfriar y disfruta: Deja que se enfríen un poco antes de servirlas. Son perfectas para acompañar un café o té en la tarde, recordando ese sabor casero de las recetas tradicionales.
¡Que disfrutes estas deliciosas rosquillas! 😋